sábado, 30 de enero de 2021

 Si leer es un placer, ¿por qué no nos gusta leer?

    La lectura es un aprendizaje que, si ha de ser efectivo, implica no sólo la habilidad de descifrar signos, sino la vivencia de una experiencia integral que sea significativa en la vida de quien lee. La práctica del hábito de la lectura constante influye de manera positiva en la vida de las personas, puesto que es su fuente de conocimiento, base para su desarrollo intelectual, emocional, interpersonal y social.

La lectura es un proceso complejo que va desde la identificación y reproducción verbal de unos signos gráficos, hasta la comprensión del significado de un texto, en tal sentido Arredondo, (2000), expresa:

“La lectura constituye sin duda, la forma más importante de adquisición de saberes. Ésta implica un proceso interactivo que depende de varios factores: los datos proporcionados por el propio texto, los conocimientos previos del lector y del entrenamiento de las habilidades lectoras mediado por el educador”.

     Sin embargo, en nuestra sociedad, la lectura es identificada por los estudiantes con tarea, con deberes, con situaciones tediosas y poco gratificantes; y en menor medida, se la asocia al ocio, la diversión y el bienestar personal.

Es evidente el poco interés que despiertan los libros en nuestros adolescentes y jóvenes, la mayoría de ellos asocia la lectura al aburrimiento y al castigo, y realizan a esta actividad más por obligación que por voluntad propia; si es posible, tratando de evitarla, como el caso de los alumnos que para cubrir las exigencias académicas plagian sus trabajos de internet u otra fuente. (Salazar y Ponce, 1999)

     Aunque desde luego, no se puede atribuir sólo a las instituciones educativas la responsabilidad de la falta de hábitos lectura. Entonces no cabe duda de que un reto que se  les plantea, es el de generar en sus alumnos esa voluntad de “accionar el libro”, hacer que leer responda a un deseo, más que a una obligación, el de enseñar que la lectura tiene una dimensión personal, lúdica y placentera que, una vez conocida, acompaña a las personas a lo largo de toda su vida, sin dejar nunca de alimentarse y de gratificar a quien lee. (Solé Gallart, 1996)   

La lectura tiene beneficios para fomentar la imaginación, la memoria y favorecer la concentración. También reduce la posibilidad de fracaso estudiantil porque, con su práctica, las personas comprenden mejor las ideas y los conceptos, lo que contribuye a progresar académicamente.

Entonces, tal como afirma Argüelles, (2006), la lectura no acaba cuando se concluye un libro, lo que éste suscita a partir de su contenido, es un saber, un encuentro con una forma de pensar que penetra en una visión más amplia de entender y enfrentar el mundo personal, académico y/o científico. 

     En este sentido, para que la promoción a la lectura en casa, en la escuela y en la universidad resulte eficaz debe darse compromiso, entusiasmo, información, formación y contacto continuo. Sin embargo, muchas de las acciones de promoción de la lectura no tienen continuidad.                                                 

     Ahora bien, las causas de la enemistad con los libros y la lectura, que afecta tanto a niños, jóvenes y adultos, deben investigarse a la luz de un marco teórico actualizado, considerando los aportes de la sicología, las neurociencias, la pedagogía, la lingüística y otras disciplinas que ofrecen cada día nuevas explicaciones acerca de las complejidades del proceso del leer; pero, además, debe analizarse desde una perspectiva metodológica que no esté centrada en consumos y adquisiciones, sino en los aspectos cualitativos y las condiciones para la realización y el desarrollo de la actividad.

    En este blog se presentarán periódicamente una serie de ensayos, y artículos científicos para reflexionar con el público sobre la importancia de la lectura para el desarrollo cultural de la sociedad. Y desde estas publicaciones se pretende contribuir a generar debate y conciencia sobre esta situación de desafección que nos aqueja, a fin de contribuir a promover los hábitos de lectura, y generar alternativas de solución, a través de proyectos educativos, a la luz de las sugerencias de las personas interesadas.

Miguelina Leonardi Irala 




viernes, 7 de agosto de 2009

Maestros fascinantes

1. Los buenos maestros tienen buena cultura académica, mientras que los maestros fascinantes tratan de entender el funcionamiento de las mentes de sus alumnos para poder educarlos mejor.

2. Los buenos maestros tienen una metodología y son didácticos, mientras que los maestros fascinantes tienen la sensibilidad para hablar a los corazones de sus alumnos.

3. Los buenos maestros usan la memoria como depósito de información, mientras que los maestros fascinantes la usan para estimular la creatividad.

4. Los buenos maestros son temporales, mientras que los maestros fascinantes son inolvidables.

5. Los buenos maestros corrigen el comportamiento, mientras que los maestros fascinantes resuelven los conflictos en el salón de clases con inteligencia.

6. Los buenos maestros educan para una profesión, mientras que los maestros fascinantes educan para la vida!

Entre líneas... Taller de expresión oral y escrita

Arte, cultura y sociedad con un enfoque vanguardista, crítico y ameno.

Temas sobre el que hacer cultural de la zona, sus protagonistas, sus verdades e inquietudes.

Un espacio para la expresión de gente pensante, ideólogos, visionarios, soñadores de una realidad distinta, abierta a la sensibilidad que promueve el arte, la cultura y el conocimiento.

Un escape para la literatura y la promoción de la lectura.



Entre líneas... Taller de Lectura y Redacción



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Un espacio para la expresión de gente pensante, ideólogos, visionarios, soñadores de una realidad distinta, abierta a la sensibilidad que promueve el arte, la cultura y el conocimiento.

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